Gallaecia Gothica: de la conspiración del Dux Argimundus a la integración en el Reino visigodo de Toledo

argimundus_academia 1Rafael Barroso Cabrera, Jorge Morín de Plabos e Isabel Mª Sánchez Ramos

Gallaecia Gothica: de la conspiración del Dux Argimundus (589-590 d-C-) a la integración en el Reino visigodo de Toledo Acceso al contenido completo del libro

Idanha-a-Velha. Serie Histórica

Madrid: AUDEMA, 2015. 155 págs.

ISBN: 978-84-16450-02-2

Resumen:

La rebelión del dux Argimundus fue uno de los momentos más delicados del reinado de Recaredo. No tenemos detalles precisos de cómo se desarrollaba la trama, pero sin duda el trono estaba seriamente amenazada: el Juan de la Crónica de Biclaro subrayar la gravedad de esta amenaza exponer sobre el castigo sufrido por el rebelde y sus cómplices. Todo ello rematado con una frase lapidaria con Juan de Biclaro cierra su crónica (et docuit famulos Dominis no esse superbos). Esta condena categórica del intento de derrocamiento Rey no tiene comparación con ningún otros levantamientos narrados a través de las páginas de su crónica. Nos da una idea de la trascendencia que Juan de Biclaro lo dio en su historia. El hecho de que el Biclarensis menciona que Argimundus no sólo era un miembro del Aula Regia, sino también prouinciae dux, el nombre de los rebeldes, la situación Gallaecia y la circunstancia de ser una provincia recién conquistada, y por último, el paralelismo con la revuelta de el Duque Paulus respecto modus operandi y el castigo posterior, son argumentos que nos inclinan a pensar que de complot Argimundus dux no era sólo una conspiración palaciega, pero una verdadera rebelión de la provincia de Gallaecia que podría haber arruinado el trabajo político construido por Leovigildo y Recaredo. Esta interpretación confirma una vieja hipótesis defendida décadas atrás por el historiador AM de Faria, que, basada en el estudio de la numismática reinado de Recaredo, sugirió que este intento de usurpación habría tenido lugar en Gallaecia.

Sin embargo, debido a la inexactitud de nuestra fuente, es difícil demostrar cuál era el objetivo final del dux Argimundus: si Recaredo derrocar el trono visigodo o, por el contrario, para restaurar el antiguo Reino Suevo en Gallaecia. Algunas indicaciones parecen sugerir más bien el último. En primer lugar, la provincia había conquistado recientemente gracias en parte a un enfrentamiento entre dos facciones de la nobleza sueva y el rebelde podría pertenecer a uno de ellos. En segundo lugar, está el silencio ensordecedor de Biclarensis en el desarrollo de los hechos, el silencio que contrasta con los detalles que contribuyen a otros eventos similares. Y, por último, nos inclinamos a creer en esta opción la manera en que los rebeldes fueron castigados, con un paseo final sobre el lomo de un burro por las calles de Toledo, en una especie de simulacro de triunfo o investidura ceremonia de la parodia, que ciertamente parece más afín a un triunfo militar que una conspiración de palacio. Estos, en general, se resolvieron con una serie de juicios sumarios y la posterior ejecución de la sentencia, como hemos visto en el caso de las conspiraciones de Segga en Mérida y Uldila en Toledo. En este sentido, de manera significativa, en nuestra opinión, el castigo infligido Argimundus es prácticamente idéntica a sufrir años después dux Paulus después de su rebelión fracasada en Septimania. A través del estudio de la Onomástica, proponemos en este trabajo la hipótesis de un origen sueva del dux Argimundus y su posible relación con la dinastía real sueva, así como la posibilidad de que la noticia transmitida por Juan de Biclaro esconden en realidad un intento de restaurar la Reino Suevo de Gallaecia.

En nuestro propio punto de vista, la importancia de la rebelión del dux Argimundus es principalmente para ser visto como el comienzo de un fenómeno que marca el futuro de Gallaecia en época visigoda: la militarización del Ducado. Un análisis de las diversas fuentes literarias y arqueológicas que hemos estado haciendo confirma la idea de que la incorporación de antiguo reino Suevo al reino visigodo de Toledo no ha sido tan pacífica y completa como se describe al unísono las crónicas de la época. Por el contrario, parece claro que fue un proceso largo y gradual, alternando con dificultades y éxitos, que se tradujo en una importante presencia militar en la zona. En relación con este asunto, también discutimos aquí campañas militares geografía de Leovigildo en el noroeste destinadas a la conquista del Reino Suevo de Gallaecia y la ubicación del territorio habitado por los Ruccones y las montañas Aregenses, cuya ubicación es hoy discutida. Proponemos aquí que los Ruccones de las fuentes literarias visigodos se identificarán con el viejo Luggones, un grupo étnico en relación con los antiguos astures, que deben habitar la región actual del Bierzo (provincia de León). Y también proponemos que las montañas Aregenses estarán ubicados en la Sierra de Cabrera, en todo el valle del río Eria, en la frontera entre las provincias actuales de León y Zamora.

Definitivamente conquista visigoda llevó a la provincia a adquirir un carácter militar fuerte, lo que explicaría la aparición de una fuerte aristocracia Suebian-gótico finalmente conseguir hecho con las riendas del poder y la potencia retenida en Toledo durante la segunda mitad del siglo séptimo. En cierto sentido, se puede suponer que Gallaecia una situación no muy diferente de Septimania, pero en este caso su cercanía de merovingia y reinos de Borgoña provoca un mayor riesgo y una mayor posibilidad de éxito en el atraco, de ahí la necesidad de colocar delante de Ducado nobles con lazos de sangre con la dinastía reinante.

De todos modos, y similar al caso Narbonensis, parece que Gallaecia fue considerado un cuerpo extraño dentro del reino visigodo de Toledo. Como subrayó un autor es muy significativo que crónica de Alfonso III de Oviedo menciona el reino de los suevos un siglo y medio después de su conquista. Las fuentes literarias, de hecho, sugieren la existencia de un cierto sentimiento de singularidad en visigoda Gallaecia que habría mantenido vivo hasta bien entrada la Edad Media. La fuerte militarización del territorio y el enorme poder acumulado por su círculo aristocrático compensará una facción importante dentro de la nobleza visigoda. Como se ha mencionado, a diferencia Narbonensis, el aislamiento geográfico de Gallaecia y la imposibilidad de contar con aliados extranjeros difíciles aquí cualquier intento de usurpación, sino que sirvió para empatar importante parentesco entre la nobleza sueva y uno gótico. Esto debería fortalecer aún más la personalidad del territorio y darle un poco de contenido político que eclosionan en la Edad Media. En cualquier caso, la situación vivida por Gallaecia y Narbonensis durante la época visigoda tendrá un cierto paralelismo con los acontecimientos que siguieron a la conquista árabe en 711 con un Reino de Asturias aislados y abandonados a su suerte y algunos condados de Septimania y el norte de Tarraconensis dispuestos estar de acuerdo con los francos. En este sentido, si el origen gallego de los reyes que ocuparon el trono de Toledo en la segunda mitad del siglo séptimo será confirmado, los mecanismos que llevaron a la aparición de un núcleo de dominación política y militar de la resistencia islámica en la zona Noroeste de la Península Ibérica entendería mejor.

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