Animales y faraones. El reino animal en el antiguo Egipto. CaixaForum Madrid

Título de la muestra: Animales y faraones. El reino animal en el antiguo Egipto. Sede: CaixaForum Madrid, Paseo del Prado, 36. Fechas: hasta el 23 de agosto de 2015IMG_0103Una escenografía sobresaliente al servicio de 400 piezas egipcias de gran valor artístico nos explican la relación, en los diversos ámbitos de la vida, entre el hombre y los animales. En total, Animales y Faraones reúne una selección de 430 obras, la inmensa mayoría de las cuales proceden del Museo del Louvre, fruto del acuerdo entre el mismo y la Obra Social “la Caixa”. De este conjunto unas 260 obras han sido expresamente restauradas para la ocasión, al igual que el análisis de las 14 momias que se nos presentan.

IMG_0144Este elenco de reproducciones animales se acompaña de ejemplos reales que, unidos a las diapositivas explicativas, pretenden introducirnos al mundo de la fauna y cómo ésta se plasma en el mundo religioso y cotidiano egipcio. Además, todos los ejercicios, organizados según la especie, se estructuran en torno al dios más respetado de los egipcios: Ra (el Sol). Este factor motiva algún que otro pasillo vacío en el cual podemos contemplar,a lo lejos, el Sol, tal y como hacían los egipcios en la Antigüedad con el fin de darle la bienvenida. Ahora bien, no sólo el hombre saludaba al Sol, sino también los animales. IMG_0078

Si bien hace varios siglos se tenía una visión reduccionista de los egipcios como zoólatras, a partir de Napoleón y sus campañas se irá documentando este mundo, hasta entonces bastante desconocido. Así, se empezó a saber que los animales no son aleatorios y sus representaciones tampoco son fortuitas, sino que reflejan una ideología divina y religiosa, en la mayoría de los casos. De los 23 volúmenes publicados a raíz de estas expediciones, tenemos uno en la exposición

IMG_0130Los egipcios no se limitan a mostrar sólo la forma animal, sino que plasman también su hábitat, con las especies del Nilo, río dador de vida para esta civilización. De esta forma, un mismo objeto nos da una información múltiple. Asimismo, la figura del animal no es tan hierática como la humana. Si comparamos la escultura o la pintura humana con la zoomorfa vemos claramente una intención de transmitir el dinamismo intrínseco de las especies de Egipto.IMG_0110

Después de observar las características de los animales, los egipcios decidieron criarlos, cazarlos y comerlos. La caza, según la iconografía, se hacía con redes, arpones, arco, etc. Sin embargo, los datos arqueozoológicos indican que determinados productos cárnicos eran privilegio de las clases más acomodadas. En cualquier caso, el consumo de animales continuaba en la otra vida, tras la muerte, y la iconografía animal actuaba como un aprovisionamiento eterno mediante portadores cargados de carne, animales vivos o incluso en forma de modelos (en piedra o madera). El alimento en la tumba se presentaba crudo o momificado pero nunca cocinado.

IMG_0153Además del ámbito funerario, la fauna colaboraba con los humanos en la recogida de alimentos, transporte, etc. Pero algo más íntimo y alejado de lo económico eran las mascotas, en concreto el gato o el perro. El cariño por los animales domesticados queda atestiguado en las tumbas, en las cuales el difunto se encuentra junto a su animal de compañía.

Por último, el carácter proteccionista y divino se aplicaba sobre algunos animales. Tal es el caso del hipopótamo hembra, identificado con Tueris, protectora de los neonatos; el chacal, que representaba a Anubis; el gato, manifestación de la diosa Bastet, protectora del hogar; el ibis y el babuino, alusión a Tot, portador de inteligencia y personificación de la escritura; el buey, plasmado como el dios Apis; etc.

En resumen, CaixaForum ha logrado hablar de los animales y su condición, al igual que la de las personas, de ser depositarios de lo divino. Es evidente que los animales no escapan de ningún ámbito: están presentes en las tumbas, en la pintura, en la escultura, en el mobiliario, en los juegos y forman parte de un 20% de la escritura jeroglífica. Estamos seguros, por tanto, de que los egipcios compartían vida con los animales y que, al igual que los babuinos que ponen fin al recorrido de la exposición, también nosotros saludamos a la naturaleza como lo hacen ellos.

Carlos Bonete Vizcaíno

1º Grado de Historia

Universidad CEU San Pablo

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