Una peculiar visión de la exposición «El Greco y la pintura moderna»

Asombrado quedaría hoy El Greco si acudiese a una de las más importantes exposiciones que este año 2014, en conmemoración, le dedica. El Museo del Prado toma el relevo del Museo de Santa Cruz de Toledo como principal foco cultural grequiano, analizando uno de los aspectos más relevantes e interesantes de un artista: su legado.

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No sabemos qué pasaría por la mente del pintor de origen griego cuando realizaba sus famosos retratos, perfilaba sus inconfundibles figuras alargadas o perfeccionaba sus características y delicadas manos. Sí sabemos, en cambio (o al menos creemos) que su gesto mostraría sorpresa al descubrir que todos esos elementos pictóricos con los que él trabajaba, mejoraba y convivía serían, siglos después, una importante fuente de inspiración para artistas tan diferentes como Cézanne, Picasso, Sorolla, Klee, Pollock o Saura.

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La dama del armiño vista por El Greco y Cézanne

El Museo del Prado nos ofrece ahora la oportunidad de conocer y apreciar cómo y cuándo se produjo esa inspiración, quiénes y en qué medida estudiaron a El Greco, qué detalles de su pintura quisieron recuperar y versionar. El Greco y la pintura moderna nos muestra, en definitiva, su legado.

A través de un organizado recorrido en torno a ocho principales temáticas (desde La modernización de la pintura. De Manet a Cézanne hasta Figuraciones posteriores a la II Guerra Mundial), la exposición nos habla de los diferentes contextos sociales y artísticos y nos introduce, de forma concisa y resumida, a los distintos estilos artísticos de cada pintor y de su relación con El Greco. Tras Manet y Cézanne nos encontramos con Picasso y el cubismo, sustantivos que aparentemente muy poco tienen que ver con El Greco (y quizás es lo que hace más especial y única esta exposición). Los expresionismos centroeuropeos y la influencia grequiana en América (Orozco, Matta, Pollock…) son también temas tratados en la muestra, así como la visión que se tenía de El Greco durante y tras la Segunda Guerra Mundial. Son épocas y estilos, como vemos, muy diferentes, y de todos ellos, sin embargo, podemos apreciar un poderoso elemento en común: la pasión por El Greco.

La oración en el huerto según El Greco y Korteweg

La oración en el huerto según El Greco y Korteweg

Siguiendo las diferentes salas, nos encontramos con pequeños textos explicativos que nos ofrecen dicha información, con una tipografía clásica en un tono rojizo que contrasta con el fondo claro. La cómoda lectura está muy bien acompañada por las obras pictóricas, que pertenecen tanto a El Greco como a numerosos artistas posteriores que se inspiraron en él, algunos de ellos ya mencionados.

San Bernardino de Siena, por El Greco, y El anacoreta de Zuloaga

San Bernardino de Siena, por El Greco, y El anacoreta de Zuloaga

No solamente la exposición consta de cuadros, sino que podemos ver, por ejemplo, algunos de los dibujos que realizó Picasso en los años 1898 y 1899, en los que muestra una curiosa fascinación por el estilo retratista de El Greco. Asimismo, un gran número de artistas dedicaron su tiempo no solo a pintar, sino también a estudiar y escribir. Biografías del pintor que adoptó Toledo y muestras de exposiciones decoran también estas salas del Prado.

Podría decirse que pasado, presente y futuro se unen en esta variada y muy completa exposición, pues en el arte, como en prácticamente todos los ámbitos de la sociedad, nunca se deja de observar y aprender de lo pasado, al mismo tiempo que lo que hoy realizamos servirá de inspiración a las generaciones futuras.

Título de la muestra: El Greco y la pintura moderna

Sedes: Museo del Prado. Edificio Jerónimos.

Fechas: del 24 de junio al 5 de octubre de 2014

Comisario: Javier Barón Thaidigsmann

Sitio web de la exposición: https://www.museodelprado.es/exposiciones/info/en-el-museo/el-greco-y-la-pintura-moderna/

Catálogo de la exposición: El Greco y la pintura moderna. Madrid: Museo del Prado, 2014. 344 págs.

ISBN 978-84-8480-294-5

6368-5577-largeEl famoso Laocoonte (1610-14) es el cuadro que ilustra la portada de este catálogo, que lleva el mismo título que la misma y que está publicado por Rústica. En sus 344 páginas realizamos un recorrido paralelo al elaborado por el museo; desde la influencia, durante el XIX, en Manet y Cézanne hasta las angustiadas y complejas pinturas de la década de los cincuenta y sesenta de Bacon o Saura.

Javier Barón, Jefe del Departamento de Pintura del siglo XIX del museo y comisario de la exposición, ha sido el organizador del catálogo, en el que ha querido introducir ensayos de reconocidos especialistas internacionales como Veronika Schrader o Javier Portús, que sin duda completan y enriquecen el texto basado en la muestra expositiva y en toda la pintura tanto de El Greco como de sus variados sucesores y herederos.

Andrea Reyes de Prado (Alumna de 3, Grado de Humanidades, Univ. San Pablo CEU

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