Conversación de sombras en la Villa de los Papiros. El cómic de Max

conversacion_1interior_2Herculano, 24 de agosto del año 79 a.C. El Vesubio entra en erupción y sepulta las poblaciones cercanas del golfo de Nápoles. Siglos más tarde, en unas excavaciones se encuentra lo que parece ser una de las pocas bibliotecas privadas de la Antigüedad que ha sobrevivido al paso del tiempo… Eso sí, carbonizada.

Es en esa villa donde Max localiza su nueva historia. Conversación de sombras en la Villa de los Papiros nos lleva a aquel lugar donde se encontraron 1800 rollos de filosofía griega, sobre todo epicureismo. Allí, un filósofo experimentado y un joven recién llegado al lugar intercambian sus ideas y temores la noche antes de que el Vesubio la cubriera por completo.

Francesc Capdevilla, más conocido como Max, se plantea esta nueva obra no como un cómic histórico, sino como una adaptación de la propia historia a su lenguaje. El autor no es la primera vez que habla sobre la filosofía epicúrea, ya hace seis años publicó La amistad según Epicuro (Tàndem, Ed. Valencia, 2007) y el propio Max afirma que se siente identificado con esta corriente.

De izquierda a derecha: Rafael Vivas, (i-con-i), Max, José Vicente Quirante (Casa del Lector)

De izquierda a derecha: Emilio Bernárdez, editor de Ediciones La Cúpula, Rafael Vivas, (i-con-i), Max y José Vicente Quirante (Casa del Lector)

En la presentación del libro, el pasado 19 de noviembre, nos contó cómo llevó a cabo la producción del cómic. El proyecto se planteó como una manera de expandir la exposición de La Villa de los Papiros de la Casa del Lector (El Matadero) https://malalanahistoria.wordpress.com/2013/11/04/la-villa-de-los-papiros-en-la-casa-del-lector-exposicion/. La filosofía epicúrea había sido maltratada por el tiempo y la historia y esta exposición pretendía recuperar su pensamiento pero de la manera más pura posible. Aspectos como la austeridad y la amistad son absorbidos por el cultivo del placer incontrolado y otras máscaras que se aplicaron a esta corriente de pensamiento.

El primer problema que se le planteaba era cómo incluir todo el ideario de Epicuro en un diálogo, ¿sería capaz de soportar todo el peso y la profundidad del tema? Max nos explica que lo primero que hizo fue escribir el diálogo. El texto se convierte en una nube de la que hay que cortar elementos sobrantes y quedarse con lo esencial. «Seguramente en el cómic falte un 80% de todo lo que escribí, que no hacía falta porque era paja», comenta el autor, «es difícil articular todo eso en un diálogo sin que quede forzado».

El cómic incluye además dos piezas vitales de documentación: las cartas de Plinio el Joven, en las que describe la erupción del Vesubio, y la propia carta de Epicuro a Meneceo, en la que resume su filosofía. Con ellos se pretenden superar las limitaciones del diálogo.

El segundo problema era la imagen que iba a utilizar. Durante la presentación Max comentaba que decidió prescindir de la documentación visual que había encontrado hasta el momento, una mezcla entre un ejercicio de austeridad epicúrea y “vagancia total”. Precisamente en el momento en el que se le presentó el proyecto él se encontraba investigando a Sileno, un dibujante español de primera mitad del S.XX. Sileno utilizaba siluetas negras sobre fondo blanco, una técnica que pese a parecer sencilla resulta más compleja ya que requiere una mayor síntesis por parte del dibujante. Su poca experiencia con esta técnica lleva a Max a inspirarse en personajes reales. El filósofo experimentado se basa en la figura de Robert Graves, autor británico que vivió y murió en Mallorca. «Empecé a bocetar el personaje pensando en él», cuenta Max, «Yo tengo una edición inglesa de La diosa blanca, que trata de las relaciones entre la creación, la poesía y la mitología… La portada inglesa está a dos tintas, eso fue lo que me llevó a utilizar el marrón y el azul».

Basándose en Graves casualmente Max consigue solucionar el problema de las siluetas y el uso de las dos tintas. Al pensar en aplicarlo a este nuevo proyecto esta técnica se adaptaban perfectamente, «es ideal hacerlo en siluetas negras», explica, «pero sólo blanco y negro se quedaba en poca cosa. Por eso pensé en la opción de dos tintas».

Así llegamos al 29 de noviembre de 2013 en el que sale a la venta este cómic mixto, a medio camino entre la historia documentada y la imaginación del creador de historias. Y es precisamente en esos huecos que no se llegan a rellenar donde el autor puede crear grandes relatos y personajes, otra perspectiva sobre una noche en la que la ceniza cubrió la tierra y la conservó hasta nuestros días. Como una máquina del tiempo pero al revés.

Carmen Acevedo Olivié

Universidad CEU San Pablo

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