Pompeya. Catástrofe bajo el Vesubio. Crítica y valoración

Evento: Exposición temporal

Titulo: Pompeya. Catástrofe bajo el Vesubio.

Lugar de celebración: Centro de exposiciones Arte Canal. Madrid.

Fechas: 6 de diciembre de 2012 al 5 de mayo de 2013

Temática: Pompeya y la catástrofe del Vesubio.

Más información: http://www.pompeyaenmadrid.es

Valoración: Posiblemente la exposición tenga enormes deficiencias, narrativa confusa, falta de explicaciones, coherencia, espacios laberínticos. Incluso para la gente que está fuera del mundo profesional, Arqueología, Historia y Arte, sus comentarios pueden concretarse en una palabra: indiferencia. Precisamente, toda la narrativa parece encaminada a observar Pompeya solo desde la perspectiva del desastre natural. Los vídeos distribuidos a lo largo de la sala solo hablan de la erupción y sus efectos. Sin embargo, el verdadero material expositivo resulta ser el conjunto el formado por los objetos y la pintura mural. Sólo al final aparecen algunos de los cuerpos fosilizados.

No puedo imaginarme la incertidumbre y el sufrimiento de cada uno de ellos, pues señores y esclavos encontraron el mismo final: una muerte injusta. Aquel trágico día del 79 d.C. fue una brutal tragedia para las poblaciones localizadas en el Golfo de Nápoles. Esta exposición atrae al público situando su epicentro la catástrofe del Vesubio. No obstante, Herculano, Pompeya, es mucho más que el desastre. La erupción creo una urna del tiempo bien sellada. Hoy en día, los yacimientos son verdaderos archivos para el estudio y la comprensión del Imperio Romano hasta el siglo I d.C. Un urbanismo intacto, casas perpetuadas, tiendas y talleres bien definidos, lupanares, edificios públicos excelentemente conservados, etc.; una estructura que es el reflejo fiel de la sociedad de aquel tiempo. Es fácil imaginar a los pompeyanos deambular por las calles, trabajar en sus negocios o, simplemente, permanecer disfrutando de las comodidades que ofrecían las casas. Al marge2107982_640pxn de poder reconstruir las actividades manufactureras, la estructura y funcionabilidad de las tiendas, buena parte del patrimonio se centra en la decoración de las viviendas, mosaicos y paredes forman una enorme sala iconográfica. Aquí, en esta exposición, contamos con una buena representación. Dos magníficos ejemplos son: el fresco con la representación del puerto de Puteoli, el retrato de la Poetisa y varias naturalezas muertas y bodegones.

El otro gran conjunto se centra en objetos, decenas de miles. Vajillas, herramientas, almacenaje, muebles, monedas, joyas, piezas para el cuidado personal, esculturas, etc. Vidrio, cerámica, metal, madera, etc. Creo, que es aquí, junto al patrimonio urbanístico e iconográfico, donde se encuentra la verdadera herencia dejada por aquellos que murieron para el volcán.

Precisamente, el núcleo de la exposición se centra en esto materiales, solamente identificados, nunca explicados, y ahí se difumina la muestra. Por su abundancia, cualquier cosa que tenga su origen Pompeya es abrumadora, transmitiendo una sensación de abundancia museística. Parece que estamos ante estantes para realizar nuestras compras en un bazar oriental. Además, la mayor parte de los objetos están intactos, otra de las grades ventajas del yacimiento pompeyano. Aquí radica el valor del desastre, tenemos de todo para reconstruir el pasado. Esta idea se ha olvidado en la exposición.

Entre los objetos destacan uno de los relieves -es copia- que representan el terremoto del año 62 d.C., defensas personales de los gladiadores; la estatua de Marco Holconio Rufo; una fuente de la casa Citarista que representa la caza de un jabalí; la escultura de un corredor, que adornaba la Villa dei Papiri de Herculano; un kline reconstruido; herramientas de carpintero, agricultor, pintor, cirujano; una extraordinaria vajilla de plata, sigillata; una jaula de terracota para hurones; utensilios de cocina, como coladores y un objeto con forma de cochinillo, que no sabemos si era para cubrir el animal ya cocinando y preparado para su consumición, manteniendo convenientemente la temperatura o era un molde, etc.

La muestra cuenta con una introducción y dos epílogos. El inicio indaga en la ocupación humana, Prehistoria y Protohistoria, del territorio antes de Pompeya y la relación de este espacio con el Vesubio. Creo que esta parte es una de las mejores aportaciones de la exposición. De los dos epílogos, uno es coherente, el otro, por su ubicación es un apéndice fuera de contexto. Pompeya es uno de los yacimientos ligados a la historia de la Arqueología y así se quiere mostrar a los visitantes de la muestra. El último, situado en el pasillo de salida, titulado Las pompeyas españolas, es una selección peculiar, que pretende equiparar algunas de las ciudades de Hispania con el ejemplo pompeyano.

En definitiva, dejando al margen el concepto y la narrativa expositiva, creo que por los objetos incluidos en la muestra, espectaculares, merece la pena perder un par de horas para conocer un poco mejor la historia en el Mediterráneo del siglo I.

Catálogo: Pompeya. Catástrofe bajo el Vesubio. Barcelona: Museo Estatal de Prehistoria de Halle, 2012.

Nota: no es un catálogo, pues no incluye las fichas catalográficas de las piezas expuestas (una pequeña decepción).

Vídeos en la exposición:

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